domingo, 16 de octubre de 2011

Comida unívoca



Hace un par de días fui al súper. La Luz. En un momento de necesidad era el único cercano y visible. El guardia de la farmacia me dijo que no estaba mal de precio, después la cajera del mercado me miró con cara de “¿acabas de llegar, verdad?” cuando le hice la misma pregunta. Porque sí. Era caro. Un supermercado en Chacao siempre es caro. Lección número uno. Al menos más de lo normal en Venezuela.

No compré mucho. Sólo lo básico para subsistir unos días antes de mudarme a mi piso definitivo.  A la salida, eché un vistazo al ticket después de que el chico de la puerta pusiera el “Revisado” correspondiente con su tampón sobre el papel (“lo hacemos para que no se reutilice este ticket otra vez. Para que usted no vuelva a entrar y se lleve lo mismo”). Gasté 191,25 BvF (unos 15 Euros). Algunos precios:

Spaguetti Capri: 17,50 BvF (1,4 Euros)
Guisantes de lata: 17,50 BvF
Bandeja con filetes de pollo: 32,93 BvF (2,65 Euros)
Queso Guayanés: 17,63 BvF
Bolsa de lechuga lavada: 21,50 BvF (1, 72 Euros)
Caja con 15 huevos: 16,80 BvF (1,5 Euros)
Etc. 

Ayer era sábado y MERCAL  (Mercado de Alimentos) sale a la calle. “Mercal nace en  abril de 2003 dentro de lo que se llamó “Misión Alimentación”. Es mucho más que un supermercado ya que no responde a su naturaleza y filosofía. Se trata de priorizar al ser humano por encima de la mercancía. Los alimentos son un derecho fundamental y el Estado tiene que garantizarlos”.  Esta es la definición “bolivariana” de José Mendoza, integrante de la Gerencia de Gestión Socialista de Mercal que lleva desde las 7 de la mañana trabajando en la “bodeguita” (se dice en caraqueño al conjunto de puestos que conforman un mercado de abastos en la calle…) que han colocado junto a la Asamblea Nacional. 




Mi definición. Mercal es un supermercado estatal cuyos alimentos de primera necesidad (y de no tan primera) están subsidiados por el gobierno. De esta forma el precio final de los productos se encuentra entre un 40 y un 50% más barato de lo habitual. “Hay varios puntos fijos repartidos por todo el país y 649 puntos itinerantes que viajan cada fin de semana por diversas ciudades a nivel nacional”, me explica José.

Echo un vistazo a la lista de precios Mercal. Y comparo con mi ticket revisado:



Pero el “Megamercal”  (no me invento esta palabra. Así le llaman aquí al punto Mercal neurálgico por excelencia del día) de Caracas se está celebrando en la plaza Andrés Bello. Allí se venden 50 toneladas de alimentos repartidos en decenas de carpas causantes de las eternas colas de ciudadanos que esperan su turno para comprar comida. “¿Cuánta gente pasa por aquí a lo largo de todo el día?”, le pregunto a un dependiente con polo y gorra rojos, “incontable”, me responde, “no te podría decir una cifra. Miles”.

“Hay de todo, encuentras de todo. Lo básico: pollo, carne, arroz, aceite, azúcar, mantequilla, fruta… Trato de venir siempre que puedo y me suelo gastar unos 300 BvF (unos 24 Euros). Con ese dinero lleno el maletero del carro. En un supermercado normal me gastaría unos 1.500 BvF (120 Euros, sueldo básico del país por cierto) por la misma compra”, me dice Ali, de 46 años de edad, casado y con cuatro hijos en casa. 

“Los productos son mucho más baratos y además son de buena calidad”, añade Jesús que escucha nuestra conversación detrás de Ali en la cola del puesto de charcutería. “Incluso la leche. Conviene comprar aquí la leche blanquita porque es prohibitiva en los supermercados. Un litro te cuesta  27 BvF (2,20 Euros)”. En la tabla de precios de Mercal aparece a 7,89 BvF (0,63 Euros).



La leche importa y mucho, en un país con más de 9 millones de cabezas de res desatendidas y olvidadas ante el boom del petróleo. Venezuela vive de las rentas del combustible y olvidó atender sus tierras, importando actualmente la mayoría de productos agrícolas necesarios para la alimentación. De esta forma, esta semana el gobierno anunció que durante los próximos meses el precio del litro de leche aumentaría aún más, 4,10 BvF por cada cartón brik. Eduardo Galeano escribió hace cuarenta años sobre el “asesinato de la tierra” en América Latina, “monocultivada” por la oligarquía criiolla. Tierras desatendidas sin reforma agraria a la vista que planifique inversión. “El Lago de Maracaibo en el buche de los grandes buitres del metal”. Ahora podríamos hablar de la Faja de Orinoco o del Municipio Lagunillas, en el Estado de Zulia.

Italia y Gladys son vecinas, amigas y esperan junto a sus carritos de la compra la cola de la carnicería:
“Yo compro todos los básicos para el mes”, me dice Italia, “me gasto 200 o 300 bolos máximo y la comida me dura el mes completo para dos personas. Con ese dinero en un supermercado no me compro ni una cuarta parte. Salgo con una bolsita de plástico y ya.  Lo único que no tienen aquí  son productos de limpieza o de higiene”. 

Después, pensando en mi bolsillo más que en mi reportaje (para que nos vamos a engañar), les pregunto cómo se entera la gente de dónde se colocan las bodeguitas itinerantes cada semana. No me queda muy claro: “lo vemos en internet o lo anuncian el mismo día en el Últimas Noticias o por Radio Bemba”, me asegura Gladys. “Ah, ¡perfecto! ¿Lo dicen por la radio? ¿Qué dial es ese?”, pregunto yo emocionada pensando en mi pequeño transistor plateado, préstamo/regalo de Víctor, al que tanto uso estoy dando. Mal. “¡No! ¡No!, ¡Radio Bemba es el “boca a boca”! Si una se entera se lo cuenta a las demás. Nos llamamos por teléfono y quedamos para venir juntas”, me dicen riéndose de mi torpeza léxico-cultural…Yo también me rio. Y me lo apunto. 



A la plaza de Andrés Bello acuden el Ministro del Poder Popular para la Alimentación, Carlos Osorio, y el Ministro para la Agricultura y Tierras, Luis Loyo. Pienso que están haciendo campaña pre-electoral. Un compañero del Correo de Orinoco me dice que no, que cada fin de semana acuden al Megamercal de turno y reparten bananas y parchitas (maracuyás). Hablan con la gente y les preguntan por su dieta.  De repente, Hugo Chávez llama por teléfono. Su voz suena en toda la plaza y hace preguntas. Pregunta a sus ministros qué llevan los caraqueños en las bolsas, pregunta si hay mucha gente, si los productos son dietéticamente adecuados, si observan mucho sobrepeso entre los que están comprando en la zona (Venezuela se encuentra entre los seis países con mayor índice de obesidad del mundo)…y finalmente, después de asegurar que el Estado seguirá manteniendo el subsidio de estos alimentos, en conmemoración de los XVI Juegos Panamericanos que celebraron ayer su ceremonia de inauguración en Guadalajara, Chávez se arrancó con una ranchera a lo Antonio Aguilar para despedirse de la multitud. 

El primero y el tercero de izq a derecha, Ministros de Alimentación y Agricultura y Tierras, Carlos Osorio y Luis Loyo.

 He visto a Esperanza Aguirre montada en bicicleta con tacón de aguja y asediada por señoras de pelo blanco y collar de perlas con “La Lideresa” en sus manos antes de tropezar extasiadas; también he visto decenas de mítines de nuestros políticos bajo banderas monocolor, ondeantes y huecas. Pero esto es otra cosa. Es el “populismo”, imagino, del que tanto hablamos allí y que tanto repiten aquí. Por mi parte, creo que seguiré investigando “lo no unívoco”  (Osmar González dixit) del término. 

Anoche Venevisión echó  Miss Venezuela 2011 por la televisión. Canal 4 en señal abierta y 104 por cable. Furor inequívoco en Caracas.




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