El Parque Nacional de Canaima ocupa el puesto número cinco en el ránking de los más grandes del mundo, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1994, pero sus 30.000 km cuadrados de extensión tomaron el título de Parque Nacional mucho antes, el 12 de Julio de 1962. Se constituyó como tal para proteger los recursos hídricos de la zona y de esta forma vio la luz la planta eléctrica Raúl Leoni, la segunda más grande de Latinoamérica. El Parque se encuentra al sureste de Venezuela, en el Estado Bolívar y alcanza la frontera con Brasil y Guyana. Sus principales atractivos, aparte, indudablemente, de ser un paraíso natural en sí mismo, son sus formaciones rocosas únicas en el mundo, los Tepuyes, y la la caída de agua más alta del planeta, el Salto del Ángel, que cuenta con una altura de 1.000 metros.
Christian Castro es venezolano, lleva el nombre de su hija de cuatro años, Ana Cristina, tatuado en el pecho y es guía del Parque. Lleva 22 años enseñando sus rincones a los miles de turistas que llegan hasta allí (entre 10.000 y 15.000 por año). Su padre fue el primer gerente del único hotel que hay en Canaima (la otra opción para el alojamiento pasa por los campamentos, más modestos, donde puedes pernoctar en cama o en hamaca, dependiendo del gusto del consumidor. Hay seis en total y puedes conseguir una estancia de 3 días y 2 noches por 1.050 BvF (unos 90 Euros) con todo incluído- comida, alojamiento y excursiones con guía- El precio por la estancia en el hotel puede llegar a multiplicarse por dos dependiendo de la temporada), lo que hizo que llegara al Parque por primera vez cuando contaba con tan solo 8 años de edad. "Podría caminarlo con los ojos cerrados" me dice orgulloso el primer día.
A Canaima no hay forma de llegar por tierra. El único medio de transporte es el avión. Puedes hacerlo con la aerolínea del gobierno, CONVIASA, o también con otras como VENEZOLANA por 1.400 BvF ida y vuelta (unos 112 Euros). "Hace veinte años- dice Christian- llegaba un BOING 727-200 con 140 pasajeros diarios (unos 50.000 anuales). Las visitas se han reducido bastante en los últimos años y sobre todo recibimos turismo interior. Los venezolanos que llegan hasta aquí suponen el 70% de la ocupación total".
Christian, que estudio Turismo porque su daltonismo "heredado de mi mamá" no le permitió seguir los pasos de sus cuatro hermanos y graduarse como piloto internacional, decidió trabajar en Canaima porque estaba cansado "del turismo de cuello blanco y aire acondicionado. Llevo 22 años aquí y parece que sólo han pasado dos semanas. Sólo noto el paso del tiempo por los dolores de mi rodilla derecha. Tuve un accidente de moto cuando era jóven y la edad ya no me perdona las caminatas". Me enseña sus pastillas de potasio y me guiña un ojo con complicidad antes de sonreír y asegurarme que no podría haber tomado nunca una decisión mejor.
Explica que los Tepuys son formaciones rocosas derivadas del supercontinente Pangea (300 millones de años), cuando la tierra era "una" (¿alguien dijo Schengen? ;) ). Estos bloques de roca con paredes verticales escarpadas y cimas planas deben su físico particular a que no nacieron tras el choque de dos placas tectónicas sino a que permanecieron inmóviles mientras contemplaban la separación y el descenso de Pangea en su derivación hacia otros subcontinentes. Pangea perdió altura y la cima de los Tepuyes siguió enganchada a las nubes, lisa y firme en su decisión hasta nuestros días cenozoicos.
En Canaima hay 42 Tepuyes, y "oficialmente" sólo está permitido ascender uno en su totalidad, el Roraima, el tepuy más alto del Parque con 2.800 metros de altitud. El otro tepuy turístico por exelencia es el Auyantepuy, es el más grande con una extensión similar a la de Andorra (700 km cuadrados) y con una traducción del pemón que bien hace honor a su imponente apariencia: "la montaña del diablo". De él nace el Salto del Ángel, la cascada más alta del mundo con un kilómetro de caída, descubierta en 1.935 por el estadounidense Jimmy Angel, "un gringo al que Félix Cardona Puig, catalán estudioso de la flora de Canaima (clasificó 3.500 plantas del Parque), encargó en una taberna de Panamá sobrevolar el Auyantepui". Cardona intuyó el salto pero carecía de motor y se esfumó su gloria.
Al Auyantepuy llegas tras cuatro horas de viaje en curiara desde la Laguna de Caroní, cruzando los ríos Carrao, Churún y Caroní, parando por el camino para refrescarte en el Pozo de la Felicidad o para caminar por el interior del Salto del Sapo. Una vez allí, necesitas una hora y media para ascender el tepuy hasta el primer mirador del Salto del Ángel y un par de horas más hasta el mirador de los Japoneses. Después, sólo queda disfrutar de las vistas y de la noche en hamaca en las faldas de la cascada.
El otro no menos atractivo de Canaima son sus habitantes. Los indígenas Pemones. "Pemón" significa "gente de" y en todo el Parque hay tres tipos diferentes: Camaracoto, Taurepan y Arecuna. El mayoritario es el Camaracoto, que se agrupa en el pueblo más grande de la zona, pueblo que lleva el mismo nombre del Parque y que cuenta con 2.800 habitantes según el último censo realizado hace tres años. En todo el Parque Nacional se cuentan hasta 30.000 indígenas repartidos en aldeas más pequeñas.
Ramón Simón es el Capitán del pueblo. Lo eligen cada tres años sus habitantes y los candidatos no pertenecen a ningún partido político. No hay campaña electoral ni primarias de ningún tipo. Son los propios pemones los que proponen a sus posibles capitanes generales y después se escoge un día para votar a uno de ellos. Ramón tuvo siete contrincantes y un año después de aquel episodio me cuenta que en el pueblo viven del turismo en un 80% y en porcentajes menores de la pesca, la minería, la agricultura y la artesanía. "Si no hubiera trabajo, no habría vida acá", dice. Y continúa: "si no hubiera turismo, tendríamos que salir".
En Canaima pueblo, los niños van a la escuela hasta que tienen edad para pasar a la Universidad, en los platos de la mesa no puede faltar el casabe, el picante, el arroz y la aimara; las viviendas se hacen de bloque o barro y cuestan unos 350.000 BvF (unos 28.000 Euros), la luz llega a las casas a través de una turbina y el agua se extrae de pozos o tanques, aunque desde hace siete meses "el gobierno está trabajando en las cloacas para instalar un sistema de canalización del agua". Llevaban veinte años solicitándolo.
La principal reivindicación de Ramón es la instauración de una "Renta Regular Social", un sistema para abaratar la compra de productos básicos necesarios para los indígenas de Canaima, incluyendo la reducción del precio del combustible y de su logística. En el país del petróleo, donde un litro de gasolina cuesta 1,4 BvF (0,112 Euros), a este lugar donde sólo se puede llegar en avión, lo barato se transforma en caro. Transportar 8 bidones de gasolina por aire les cuesta 7.000 BvF (560 Euros), debido al encarecimiento del transporte.
"Hemos mandado infinidad de comunicados al gobierno, pero nunca hemos recibido un compromiso firme. Canaima funciona porque se ha hecho así mismo. Los pemones somos autodidactas y artesanos por naturaleza pero estamos desasistidos".
El fotógrafo suizo Karl Weidmann entró en Venezuela por Puerto Cabello y decidió quedarse a vivir en este país cuando conoció Canaima. Sus mejores fotografías se las ha hecho él, en sus viajes en kayak con 100 bolívares en el bolsillo. Esta historia me la cuenta Christian antes de despedirnos. También me cuenta que ha visto a Kathy Phelps, la fundadora de los Boy Scouts venezolanos desyunando un carajillo de ron Gran Reserva antes de salir escopetada hacia el Salto del Ángel a un ritmo imposible para sus pupilos. Canaima tiene historia desde que la tierra es tierra mucho antes de como la conocemos hoy. Y sus cabezas planas siguen siendo sus historiadores, o como diría Ortega, sus profetas al revés. Porque empapan. Y absuelven.
Muy chulo!! Envidia me das!!!
ResponderEliminarMARIO