Lo que más me gusta de Venezuela es cómo te habla la gente. Y cómo te mira cuando te habla. Son arrechos. Es arrecho. Fuerte, impetuoso, convincente. Demoledor. Y demoledora es su capacidad para organizar, para inventar un molde, un movimiento. Sociedad. Algunos ejemplos:
IIAVE-TEATRO DE LOS INVISIBLES:
Estos días, y hasta el próximo 30 de octubre, está teniendo lugar en Caracas la décima edición de la Muestra Internacional de Teatro y Títeres, organizada por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de las Artes de Venezuela (IIAVE). Su director se llama Alberto Ravara, es argentino, director teatral, titiritero, dramaturgo y docente. La primera vez que “rió y lloró” con una puesta en escena tenía cinco años y fue con una función de radio-teatro. Se llamaba “Pido luz para mis ojos”, actuaba Carlos Ciappe y corría el año 1950 en Buenos Aires. A Juan Domingo Perón todavía le quedaban cinco años de gobierno. Y a los argentinos, cuatro golpes de estado y tanta historia por luchar.
IIAVE vive en la azotea de El Tejar, uno de los racionales edificios de Parque Central en Caracas. Desde sus ventanas puedes contemplar el barrio de San Agustín al completo con Metrocable incluido, y su loft se divide en espacios in-fronterizos donde se “vive, se convive, se cocina, se actúa y se duerme”. Más ahora, que hay 53 grupos latinoamericanos y uno español participando en la Muestra, 145 espectáculos en la calle y dos cafeteras italianas que no descansan bajo el “surname” de IIAVE colgado en una pared multicolor y multitodo. Muy underground: “Teatro de los Invisibles”.
| IIAVE |
“Invisibles por táctica y por humor. Los visibles en el mundo son Hollywood, el Papa, el Rey de España o Nicolás Sarkozy. Y los invisibles, ¿quiénes somos? La inmensa mayoría de la humanidad que es semejante al Papa, a Lenin, a ti y a mí. Somos imperfectos, distraídos, capaces de grandezas y también de miserias; somos todos los invisibles, la mayoría, que sueña, que hace, que socialmente producimos la existencia”. Así empieza mi conversación con Ravara, que fuma un pitillo tras otro sin parar, dejando que se consuman en el borde de la mesa. Arrecho.
Después adivina que soy la pequeña de mis hermanos. Él también. Y se sonríe: “siendo el menor eres testigo e intuitivo. Disfrútalo”.
| Alberto Ravara, director de IIAVE |
IIAVE nació en 1993, el Festival en el 2002, “después del golpe de estado contra Chávez y del golpe del petróleo. Entonces urgió salir a la calle, ganar la calle. Era un momento de mucha confrontación y nosotros adoptamos el carácter político que necesariamente imprimía el contexto. Decidimos apoyar la legalidad y legitimidad de un gobierno democráticamente constituido”.
Fue el comienzo de una nueva etapa, la de “no hacer teatro para que los estómagos de sala hiciesen la digestión”. IIAVE comenzó a trabajar más activamente en las comunidades, en los barrios, las parroquias (subdivisión de municipios en sectores) de Venezuela. Zonas humildes, pobres, manipuladas.
“El teatro es puramente humano y las comunidades son nuevos escenarios de reflexión. Se trata de democratizar el espacio, de estimular la razón. Todo el teatro es social y no hay arte al margen de la lucha de clases. Vamos allí cada semana, hacemos talleres, funciones, títeres, conversatorios con un pueblo campeón de la supervivencia”.
Y sentencia. O a mí aquella frase me suena a sentencia. Tan de la Pampeana. Un poco también tan a discurso aprendido y repetido en entrevistas: “el arte es una poderosísima herramienta para la transformación del ser humano y de la sociedad”. Después llega Lily, una de las actrices principales de la compañía desde hace cuatro años, y le dice: “Alberto, nos vamos ya”.
Nos vamos a la comunidad de Blandín, al sector de La Pedrera, en Catia. Seis actores, Kofi, el conductor, César, Ronald, compañeros, producción y yo nos subimos en su furgoneta habitual. Dentro, los chicos se transforman en Simón Bolivar, Francisco de Miranda, Manuelita Sáenz, en indígenas de Tupac Amarú. Es la “otredad” del teatro. La “metáfora y la connivencia”. Toca representar en una cancha deportiva al aire libre “Bicentenario, Relato y Estatuas”, “una muestra puramente didáctica aprovechando que estamos celebrando el bicentenario de la independencia”. Estatuas es criatura de Ravara. Historia de Venezuela en uno de los barrios más afectados por las fuertes lluvias que arreciaron el país hace un año. En Blandín hubo siete muertos y todavía hoy, más de 1.000 personas continúan esperando una vivienda en alguno de los refugios provisionales que instaló el gobierno.
“Con estas actividades atacamos las causas del delito y las prevenimos. La parte cultural es esencial. Si mantienes a estos niños ocupados en actividades dedicadas a su formación integral, difícilmente agarrarán una pistola mañana”, me dice Oscar Bastida, supervisor de la Policía Nacional Bolivariana, sustituta de la cuestionada Policía Metropolitana de Caracas.
Es Domingo y el sol pega fuerte sobre el asfalto levantado de La Pedrera. Una treintena de críos abre la boca delante de la Batalla de Ayacucho aunque el escenario tenga poco o nada que ver con la Pampa de Quinua. Los caballos peruano-criollos desaparecen del óleo de época y el atrezzo es un eslogan muy común. Y muy eslogan. Ocupa una de las paredes de la cancha: “Con el presidente Hugo Chávez el poder popular se fortalece”. Fuera, el puesto de empanadas suena hirviendo por 2 bolívares la pieza y la vieja Lourdes, la “líder comunitaria”, coordinadora de la Misión Barrio Adentro en Blandín, prepara San Cocho para todos en una olla gigante y no sé porqué me viene a la cabeza de repente el druida Panorámix y una “aldea poblada por irreductibles galos que resiste todavía y siempre al invasor…”.
RADIO NEGRO PRIMERO:
Escucho Aléxis Cárdenas para hablar de Radio Negro Primero. Ayer descubrí a este genio venezolano del violín en casa de venezolano común que escucha música de Los Llanos y recomienda a Cárdenas como paradigma de identidad cultural patria. Alterna con Prodigy un rato después. Ron Gran Reserva sobre la mesa y arepa en la plancha de la cocina. Pura Venezuela. Para que no digan que en la variedad no está el gusto.
Digo esto porque para estar, hay que ambientar. También para escribir. Pedro Camejo luchó con Simón Bolívar en los mil ochocientos y por ser el único con tez oscura, negra, en el batallón, recibió el apodo de “Negro Primero”.
La Radio Libre Negro Primero se escucha en el 101.1 FM en todo Caracas y en todo el mundo por internet. Abrió hace diez años entre las parroquias de La Candelaria y El Recreo, emite 24 horas al día y cuenta con más de 40 programas diferentes de todos los tipos y sobre todos los temas: “Samba, sabor y rumba”, de Roylando Mayora, “El deporte en la comunidad”, de Enrique Godoy, “Ambiente, sociedad y poder popular”, de Ildemaro Acosta o “La red de noticias comunitarias”, de lunes a viernes de 8:30 de la mañana a 10. Éste, lo lleva Carlos Lugo, el director:
“Funcionamos como articuladores de la sociedad. Hemos creado una plataforma de comunicación basada en la autogestión, la vida comunal y la defensa integral del sistema. Nosotros no somos periodistas, somos voceros y trabajadores comunitarios. Es un modelo militante, de ciudadano comunicador. Jugamos un rol muy importante en la sociedad porque hablamos de lo que está pasando también desde el punto de vista crítico. La revolución bolivariana tiene muchos errores. Los peores, el burocratismo del gobierno y la ineficiencia”.
| Carlos Lugo junto a Angélica, colaboradora del progrma. |
Los medios de comunicación alternativos suponen un 5% del total de medios de Venezuela. En Caracas hay 27 radios libres con licencia. Seis más la están esperando. En todo el país hay un conjunto de 250 radios y televisiones comunitarias con dicha licencia. 180 más ya la han solicitado.
Lugo me cuenta que también ellos, como IIAVE, adquirieron importancia y conciencia tras el intento de golpe de estado a Chávez. “Nosotros estuvimos emitiendo esos días clandestinamente y le decíamos a la gente lo que estaba pasando. Mientras, en los medios generalistas sólo había música y comiquitas (dibujos animados)”.
En “la Negro”, seleccionan la publicidad que se emite, no reciben subvenciones del gobierno y sobreviven por su autogestión. En el mismo edificio, comparten paredes los micros con los hornos de una panadería, los serruchos de una carpintería y con un mercado de abastos. Se produce, se vende y se subvenciona un proyecto que también lleva talleres a las escuelas del barrio y organiza campamentos urbanos con 1500 niños en Agosto.
“Es la revolución dentro de la revolución. Desde abajo. Una guerrilla comunicacional. Es crear “ambiente”. Ambiente de actitud. De disposición. De valores”.
Antes de irme me ponen “Toledo”, de Alfredo Sadel y Azúcar, la cocinera “que canta como Celia Cruz” se arranca. En el estudio, Raúl Vázquez y Luis Guevara cantan en directo su “Románticos llaneros y algo más”. Promocionan “el talento nacional” y la gente les manda mensajes por facebook. Carlos Lugo me acerca al metro, antes pasamos a recoger a sus tres hijas al colegio. Me despido, saco el billete sencillo del bolso y pienso en mi música nacional. Y en una canción de un gallego que me gusta: “mírate bien, estás inflado de mediocridad…”.



